Breve historia de la climatización

 En Curiosidades

Mucho se habla y escribe sobre el aire acondicionado, la climatización y su historia. No en vano, el desarrollo de esta tecnología ha revolucionado la forma en que concebimos el confort térmico. Llegar hasta donde nos encontramos hoy no ha sido sencillo… ni rápido. Se trata de una técnica mejorada a través de los años, gracias a agentes de diversas civilizaciones y culturas.

Con este post, queremos trasladaros brevemente la historia de la climatización tal y como la concebimos hoy en día.

Los egipcios, pioneros

Los primeros que utilizaron el agua para refrigerar las casas u otros espacios interiores fueron los antiguos egipcios. Colgaban esteras o alfombras humedecidas en las entradas de las casas y gracias al vapor de agua que emanaba de ellas efecto del sol, reducían la temperatura y disminuían la sequedad interior.

No mucho después de que los egipcios desarrollaran estos primeros arcaicos sistemas de refrigeración, los romanos diseñaron un primitivo sistema de climatización. Se valían de la red de acueductos para circular el agua también a través de las casas. Así, reducían considerablemente la temperatura en las villas más calurosas.

En Oriente Medio, hace más de 2500 años, los persas utilizaban el viento para aliviar el calor dentro de los edificios. Los edificios más grandes tenían unas alta columnas que hacían de torres de viento, detectando y difundiendo las brisas predominantes.

Primeros experimentos, de Franklin a Faraday

Hasta mucho después en la historia, 1758 concretamente, no se comenzaron a asentar las bases de los sistemas de aire acondicionado moderno. Curiosamente fue Benjamin Franklin, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, quien jugó un papel fundamental en la historia de la climatización. Franklin, junto con John Hadley, profesor de la Universidad de Cambridge, comenzó a experimentar con las propiedades refrigerantes de diversos líquidos. Ambos científicos confirmaron que la evaporación de líquidos altamente volátiles, como por ejemplo el alcohol o el éter, podría utilizarse para reducir la temperatura de un objeto más allá del punto de congelación del agua.

Estas observaciones llevaron en 1820 a otro científico, Michael Faraday, a experimentar con las propiedades refrigerantes de los gases. Así, descubrió que, al someter al amoníaco a grandes presiones y vaporizarlo, podía enfriar su laboratorio.

Décadas después de los descubrimientos de Faraday, el médico John Gorrie, tras descubrir que la fiebre amarilla empeoraba con las altas temperaturas, creó en 1851 una máquina capaz de generar hielo que utilizó para climatizar las habitaciones de sus pacientes.

La llegada del aire acondicionado moderno

Sin embargo, hasta 1902 no se desarrolló realmente lo que conocemos como primer aire acondicionado moderno. En ese año, un joven ingeniero norteamericano llamado Willis Carrier, inventó un sistema capaz de controlar la temperatura y la humedad de un espacio cerrado para mejorar el proceso de proceso de impresión de una  compañía litográfica y de publicaciones de Brooklyn. Carrier logró mantener una humedad del 55% en la fábrica y solucionar los problemas de la compañía, que debido al calor tenía problemas en ocasiones en fijar los colores en el papel.

Carrier continuó desarrollando su sistema, inicialmente diseñado para entornos laborales, e instaló el primer sistema privado de aire acondicionado en 1914 a un multimillonario de Minneapolis. Poco después, a partir de los años 20, empezaron a aparecer las primeras compañías de climatización. Sin embargo, no fue hasta los años 50, después de la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, cuando se generalizó el uso de los equipos de aire acondicionado por Estados Unidos y posteriormente el mundo entero.

Willis Carrier

En imagen: Willis Carrier. Foto vía Verne, El País.

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